Por Carla Surace, obstétrica (MP 1.234)
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Hace unos días, en la guardia del hospital, una mamá primeriza me preguntó si estaba haciendo todo bien. Tenía al bebé en brazos, dormido, y ella me miraba con esos ojos que ya conozco: los de quien quiere una garantía, no un dato. Le sonreí, le toqué el hombro y le dije: “Respirá, que tu cuerpo sabe. Y si algo no anda, acá estamos para verlo juntas.”
Esa escena se repite cada semana, hace más de veinte años. Y cada vez me acuerdo de Doña Amanda, la partera que me tomó de aprendiz en mi primer hospital, ya jubilada, cerca de los noventa, que todavía vive en City Bell y toma mate amargo como si el tiempo no pasara. Ella me enseñó que a la mamá se la escucha con las manos quietas. Que el mejor monitor es la mirada atenta, no la máquina. Y que un dato sin fuente es un rumor con moño.
Por eso, cuando leí la noticia que publicó Somos Jujuy el 1 de febrero de este año, me senté a escribir esto. No para asustar a nadie. Para que tengamos información clara, verificable, y sepamos de qué estamos hablando.
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¿Qué pasó con la mortalidad infantil en Argentina?
La noticia es real y viene de datos oficiales recientes: tras más de 20 años de descenso, la mortalidad infantil volvió a subir en Argentina. Y no es parejo: hay fuertes desigualdades entre provincias.
Esto no es una opinión. Es el dato que publicó Somos Jujuy, citando estadísticas oficiales. Lo podés leer completo acá: https://www.somosjujuy.com.ar/salud/aumento-mortalidad-infantil-argentina-como-caso-provincia-provincia-n113435
Cuando una noticia así aparece, lo primero que pienso es en las familias. En las mamás que están esperando, en las que ya tuvieron a sus bebés, en las que perdieron uno. Porque detrás de cada número hay una historia, un nombre, un llanto que no se olvida.
Pero también pienso: ¿qué significa esto para una mamá que está por parir hoy? ¿Tiene que tener miedo? ¿Tiene que cambiar algo?
La respuesta corta: no, no tiene que tener miedo. Pero sí tiene que saber.
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Lo que no te dicen en los grupos de Facebook
Mirá, yo entiendo que cuando estás embarazada, cualquier información te agarra desprevenida. Los grupos de WhatsApp, los foros, el “doctor Google”… todo el mundo opina. Y ahí está el problema: mucha información sin fuente, mucho dato suelto, mucho miedo disfrazado de consejo.
La mortalidad infantil es un indicador complejo. No es que de repente los médicos se olvidaron de cómo atender partos. Tampoco es que todas las provincias estén igual. La desigualdad entre regiones es enorme: hay provincias con tasas mucho más altas que otras, y eso tiene que ver con el acceso a controles, con la infraestructura sanitaria, con la educación, con la alimentación.
No hay premio por sufrir de más. Pero sí hay responsabilidad: la nuestra como sistema de salud, y la tuya como mamá informada.
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Cinco claves para entender (y actuar) sin entrar en pánico
1. La mortalidad infantil no es lo mismo que la muerte súbita
Son cosas distintas. La mortalidad infantil incluye todas las muertes de bebés menores de un año. La muerte súbita es una causa específica. No mezcles conceptos: si escuchás “aumentó la mortalidad”, no significa que haya una epidemia de muerte súbita.
2. Las provincias no están igual
El dato que más me preocupa como profesional es la desigualdad. No es lo mismo parir en la Ciudad de Buenos Aires que en el norte del país. Las condiciones de acceso al agua potable, a la atención prenatal, a la derivación oportuna… todo eso pesa. Si estás en una provincia con menos recursos, exigí tus derechos: el control prenatal es gratuito y obligatorio.
3. El control prenatal salva vidas
Esto no es un eslogan. Las estadísticas muestran que la mayoría de las muertes infantiles están asociadas a causas prevenibles. Controles regulares, ecografías, análisis de laboratorio, vacunas. No te saltees ninguna consulta. Y si algo no te cierra, preguntá. Preguntá hasta que entiendas.
4. El parto respetado no es un lujo
Es un derecho. La Ley de Parto Respetado (N° 25.929) existe desde 2004. Te da derecho a estar acompañada, a decidir posiciones, a recibir información clara. No es “un capricho”. Es evidencia: cuando la mamá está tranquila, el parto fluye mejor.
5. No te dejes asustar por los titulares
Los medios necesitan llamar la atención. Vos necesitás información útil. Leé la noticia completa, buscá la fuente, preguntale a tu obstétrica o a tu médico. “Eso que leíste, ¿quién lo firma?” Esa pregunta te va a salvar de muchas angustias.
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Preguntas que me hacen seguido
¿Tengo que cambiar algo en mi embarazo por esta noticia?
No. Seguí con tus controles prenatales como venías haciendo. Si tenés dudas, hablalo con tu profesional. No tomes decisiones basadas en un titular.
¿Qué provincias están peor?
La nota de Somos Jujuy no detalla el ranking provincia por provincia, pero sí habla de fuertes desigualdades. Generalmente, las provincias del norte y del noreste tienen tasas más altas. Si vivís en una de esas zonas, reforzá los controles.
¿El aumento es grande o chico?
No tengo el número exacto de la variación, porque la nota no lo especifica. Lo que dice es que después de más de 20 años de baja constante, hubo un aumento. Cualquier aumento en mortalidad infantil es preocupante, pero no significa que estemos en una situación de emergencia generalizada.
¿Tiene que ver con la pandemia?
No lo sé con certeza. La nota no lo menciona. Pero sí es posible que la pandemia haya afectado los controles prenatales y las consultas. Eso es algo que se está estudiando.
¿Qué puedo hacer yo como mamá?
Lo más importante: no te aísles. Hacé todos los controles, preguntá todo lo que necesites, y si sentís que algo no anda bien, consultá. No esperes a que sea “urgente”. Y compartí información verificable con otras mamás. Entre todas nos cuidamos mejor.
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Lo que sí dice la evidencia
La evidencia es clara: la mortalidad infantil baja cuando hay acceso a controles prenatales de calidad, parto respetado, atención neonatal oportuna y condiciones sociales básicas (agua potable, alimentación, vivienda). No baja por magia ni por sustos.
Lo que no dice la evidencia: que tengas que vivir con miedo. Que tengas que comprar todo lo que venden en las farmacias “por las dudas”. Que tengas que dejar de confiar en tu cuerpo.
El aumento de la mortalidad infantil es una alerta para el sistema de salud, no un juicio sobre cada mamá. Vos hacé tu parte: informate, controlate, preguntá. Y si algo no te cierra, buscá una segunda opinión.
Como decía Doña Amanda: “A la mamá se la escucha con las manos quietas.” Y también con la cabeza fría y el corazón abierto.
Carla Surace, obstétrica (MP 1.234)
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Ante cualquier duda o síntoma, consultá a tu profesional de la salud.
