Por Carla Surace, obstétrica
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Hace unos años, en una guardia tranquila del Hospital San Martín de La Plata, entró un padre joven con los brazos tiesos, como si llevara un paquete frágil que en cualquier momento se le rompía. Su hija, envuelta en una manta celeste, pesaba menos de tres kilos. Él miraba al piso, miraba a la beba, miraba a la enfermera, y no preguntaba nada. Hasta que la mujer, con la paciencia que da la experiencia, le dijo: “Señor, si quiere, puede tenerla un rato. No se va a romper”. El tipo se sentó, apoyó a la nena contra el pecho, y se le aflojaron los hombros. Ahí entendí, una vez más, que la paternidad no viene en los genes: se aprende, se practica, y muchas veces necesita que alguien te dé permiso para animarte.
Esa escena me volvió a la cabeza cuando leí la noticia del Programa Paternar en Misiones. Porque acá no estamos hablando de un taller de manualidades para papás, ni de una charla suelta sobre “la importancia de acompañar”. Estamos hablando de una política pública concreta, que ya alcanzó a más de 1.000 familias en la provincia, y que apuesta a algo que en la práctica sigue siendo una deuda enorme: que los padres estén desde el principio, no como espectadores, sino como parte activa de la crianza.
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¿Qué es el Programa Paternar y por qué importa?
El Programa Paternar se implementa en el Hospital Materno Neonatal de Posadas, junto al Ministerio de Salud de Misiones y UNICEF Argentina. Su objetivo es promover la participación activa de los padres en la crianza desde el embarazo, el parto y los primeros meses de vida. No es un curso online de dos horas, ni un folleto que te dan en la salida. Es acompañamiento presencial, con profesionales que trabajan codo a codo con las familias.
Y ojo: que haya llegado a más de 1.000 familias no es un número tirado al aire. Es un dato verificable, que aparece en la fuente oficial del Ministerio de Salud Pública de Misiones y UNICEF Argentina, publicada el 13 de mayo de 2026 en Noticias de la Calle. Acá podés verlo: https://www.noticiasdelacalle.com.ar/noticias/2026/05/13/169047-el-programa-paternar-alcanzo-a-mas-de-1000-familias-en-misiones
Ahora, ¿por qué esto es distinto a cualquier otra iniciativa? Porque no se queda en el discurso. En mi experiencia, lo que más falta hace no es que el padre “quiera estar”, sino que sepa cómo estar. Y eso no se resuelve con buena voluntad: se resuelve con información, con práctica, con un espacio donde el varón pueda preguntar sin miedo a quedar como un boludo. El Programa Paternar parece haber entendido eso.
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Lo que no te dicen en los grupos de WhatsApp
Mirá, yo paso muchas horas en salas de parto y en consultorios. Y hay algo que se repite: las mamás llegan con el celular lleno de capturas de pantalla de grupos de Facebook, de blogs sin firma, de videos de YouTube donde una influencer dice que “si no parís en casa, no parís de verdad”. Y los papás, cuando vienen, suelen llegar con menos información todavía, pero con la misma ansiedad.
El terrorismo del embarazo no discrimina género. Pero al padre lo deja en un lugar raro: quiere ayudar, pero no sabe si está bien que toque la panza, si puede entrar a la sala de parto, si va a desmayarse, si tiene que opinar o callarse. Y muchas veces, lo que recibe es un “vos no parís, así que no opines”, que lo corre del lado.
El Programa Paternar viene a decir algo distinto: que la paternidad activa no es un favor que el hombre le hace a la mujer. Es un derecho del hijo, y también un derecho del padre. Y que la evidencia, la que firman organismos como UNICEF y la OMS, muestra que cuando los padres participan desde el principio, mejora la salud del bebé, baja la depresión posparto materna, y se fortalecen los vínculos familiares.
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Cinco claves para una paternidad activa (sin manual de instrucciones)
Desde mi oficio, y con lo que veo todos los días, te dejo algunas ideas que pueden servir, tanto si estás esperando un hijo como si conocés a alguien que está en esa etapa.
1. El embarazo no es un trámite. Muchos padres empiezan a involucrarse recién cuando el bebé nace. Pero el vínculo se construye antes. Ir a las ecografías, poner la mano en la panza cuando la mamá está cansada, preguntarle cómo se siente sin juzgar: eso también es criar.
2. En el parto, tu lugar es al lado, no enfrente. Si la mamá quiere que estés, estás. Si te pide que le sostengas la mano, la sostienes. Si te pide que no hables, callás. No es el momento de dar opiniones médicas ni de discutir con el equipo de salud. Es el momento de ser un ancla.
3. La información de calidad no es un lujo. Antes de creerte cualquier cosa que leés en internet, preguntate: “Esto que leí, ¿quién lo firma?”. Si no hay un organismo serio atrás, es un rumor con moño. Buscá fuentes como UNICEF, la OMS, el Ministerio de Salud. Y si tenés dudas, preguntale al obstetra o a la partera.
4. No hay premio por sufrir de más. A veces los padres se sienten presionados a “demostrar” que están comprometidos, y terminan haciendo cosas que no les piden o que no entienden. La paternidad activa no es una competencia. Es estar presente, con lo que tenés, sin culpa.
5. Pedir ayuda no te hace menos padre. Si no sabés cambiar un pañal, se aprende. Si te da miedo bañar al bebé, se aprende. Si sentís que no podés con la angustia, pedí ayuda profesional. La crianza no se hace solo.
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Preguntas que escucho seguido en la consulta
¿A partir de cuándo puede el padre participar en el embarazo?
Desde el momento en que la pareja lo decide. No hay una edad gestacional mínima para que el padre se involucre. Cuanto antes empiece a acompañar a la mamá a los controles, a informarse, a preguntar, mejor.
¿Qué pasa si el padre no quiere estar en el parto?
No es obligatorio. Hay padres que se sienten incómodos, que tienen miedo, o que simplemente prefieren esperar afuera. Lo importante es que la mamá se sienta acompañada por quien ella elija, y que el padre pueda estar presente de otras formas, sin culpa.
¿El Programa Paternar funciona solo en Misiones?
Por ahora, el programa se implementa en el Hospital Materno Neonatal de Posadas, con apoyo de UNICEF y el Ministerio de Salud de Misiones. Pero es un ejemplo concreto de política pública que podría replicarse en otras provincias. Ojalá que sí.
¿Los padres pueden amamantar? No, pero pueden acompañar la lactancia.
El padre no produce leche, pero puede ayudar muchísimo: trayendo al bebé, sosteniendo a la mamá, asegurándose de que tenga agua y comida, y protegiendo el espacio para que ella pueda amamantar tranquila. Eso también es criar.
¿Qué hago si siento que no sé nada y me da vergüenza preguntar?
Es normal. Todos empezamos sin saber. La vergüenza se va cuando te das cuenta de que preguntar es la única forma de aprender. Buscá un profesional que te genere confianza, y si no, buscá otro. No te quedes con la duda.
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Lo que sí dice la evidencia
La evidencia, la que está respaldada por organismos como UNICEF y la OMS, muestra que la participación activa del padre en la crianza desde el embarazo mejora la salud del bebé, reduce el estrés materno, y fortalece el vínculo familiar. No es una moda, ni una ideología: es salud pública.
El Programa Paternar en Misiones es un paso en esa dirección. No es la solución mágica, pero es un camino concreto. Y en un país donde la paternidad activa sigue siendo más un deseo que una realidad, tener más de 1.000 familias alcanzadas no es poca cosa.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Ante cualquier duda o síntoma, consultá a tu médico o profesional de la salud.
