Por Romina Ferreyra, puericultora rosarina y mamá de dos
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La primera vez que vi a mi hijo más chico, pesaba menos que un paquete de yerba. Tenía los ojos cerrados, las venas casi transparentes, y una fuerza que no le cabía en ese cuerpito diminuto. Yo estaba en la neo, con las manos apoyadas en la incubadora, preguntándome si todo iba a salir bien. Esa noche, mientras las máquinas pitaban y yo no podía tocarlo más que con un dedo, entendí algo que después me acompañó siempre: la prematurez no es una carrera contra el tiempo, es un aprendizaje de paciencia.
Hoy, en la Semana de la Prematurez, leo los datos que publicó El Debate (Argentina) y me resuena fuerte: en Argentina nacen 43 mil bebés prematuros al año. Eso es 1 de cada 10 nacimientos. No son números fríos, son familias enteras que arrancan la crianza en una sala de neonatología, con el corazón en la boca y un montón de preguntas sin respuesta.
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La pregunta que todas nos hacemos
¿Se puede prevenir? Mirá, acá voy a ser honesta: no siempre. Hay factores de riesgo que se pueden controlar y otros que no. Lo que sí está en nuestras manos —y esto lo repito hasta el cansancio— son los controles prenatales. No es magia, no es garantía, pero es lo que permite detectar señales de alerta a tiempo. La nota de El Debate lo deja claro: la clave está en los controles durante el embarazo para identificar factores de riesgo.
Pero ojo, que esto no es para que te sientas culpable si tu bebé nació antes. La culpa no amamanta ni hace dormir a nadie. A mí me pasó con el segundo: hice todo “bien” y aún así llegó a las 34 semanas. A veces los planes se desarman, y lo único que sirve es agarrar el termo, respirar hondo y bancar la que viene.
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Lo que aprendí en la trinchera
Cuando mi hijo estuvo en neo, aprendí cosas que no vienen en ningún folleto. Por ejemplo:
1. La información es poder, pero no te vuelvas loca. Preguntá todo lo que necesites a los médicos. Anotá en el celu porque el sueño te borra la cabeza. Yo llevaba un cuaderno virtual con las dudas que me surgían a las tres de la mañana.
2. El contacto piel con piel no es un lujo, es necesidad. En cuanto el bebé está estable, pedí que te lo pongan sobre el pecho. Eso regula su temperatura, su respiración y su corazón. Y el tuyo también.
3. La leche materna es un tesoro, pero no te martirices. Si podés extraerte, genial. Si no, hay opciones. La crianza no se mide en mililitros.
4. Buscá redes de apoyo. No estás sola. Hay grupos de mamás de prematuros, profesionales que entienden, y otras mujeres que pasaron por lo mismo. Soltá eso de que tenés que poder con todo.
5. Confiá en tu instinto. A tu bebé lo conocés vos, no el monitor. Si algo te parece raro, decilo. Los equipos de neo están para escucharte.
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Preguntas que me llegan siempre
¿Cuándo se considera que un bebé es prematuro?
Antes de las 37 semanas de gestación. Hay grados: prematuro tardío (34 a 36 semanas), moderado (32 a 34), muy prematuro (28 a 32) y extremo (menos de 28). Cada caso es único.
¿Los controles prenatales realmente ayudan a prevenir?
Sí, ayudan a identificar factores de riesgo como infecciones, presión alta o problemas en el cuello del útero. No previenen todos los casos, pero permiten actuar antes. Eso lo confirma la nota de El Debate.
¿Cuánto tiempo suele quedar un prematuro en neo?
Depende de su edad gestacional y su evolución. Por lo general, se va cuando respira solo, come bien y mantiene la temperatura. No hay un plazo fijo, y eso es lo más difícil de bancar.
¿Puedo amamantar si mi bebé está en incubadora?
Sí, podés extraerte leche y dársela por sonda o biberón cuando el equipo lo autorice. Muchas neo tienen bancos de leche y apoyo de puericultoras. Preguntá siempre.
¿El estrés durante el embarazo puede causar un parto prematuro?
Hay estudios que lo relacionan, pero no es una causa directa. El cuerpo es complejo. Lo importante es que te cuides sin culparte. Nadie elige que su bebé nazca antes.
¿Qué señales de alerta debo conocer durante el embarazo?
Contracciones regulares antes de tiempo, pérdida de líquido, sangrado, dolor lumbar persistente, fiebre o disminución de movimientos del bebé. Ante cualquiera de estas, consultá urgente.
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Sin culpa
Cada vez que abro la caja de lata de mi abuela Delia —esa que tiene recetas escritas a mano y anotaciones de crianza de cuando ella crió a medio barrio en Rosario— encuentro un papelito que dice: “Criá al que tenés, no al del libro.” Con los prematuros aplica igual.
No importa si llegó antes, si pesó poco, si necesitó ayuda para respirar. Ese bebé es tuyo, y vos sos la mamá que necesita. No la que sale en las revistas ni la que hace todo perfecto. La que está ahí, con el termo a mano, preguntando, aprendiendo, bancando.
Soltá la culpa. No te sirve. Agarrá la información que sí suma, como estos datos de la Semana de la Prematurez, y usala para preguntar, para exigir, para pedir ayuda. Porque ninguna mamá tiene que poder con todo. Y si alguien te dice lo contrario, que venga a pasar una noche en la neo. Después hablamos.
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Fuente consultada: El Debate (Argentina) – Semana de la Prematurez: en Argentina nacen 43 mil bebés prematuros al año
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Ante cualquier duda o síntoma, consultá a tu médico o profesional de la salud.
