Por Romina Ferreyra, puericultora y mamá de dos
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Anoche, mientras preparaba la mochila de mi hijo para el jardín, me encontré con el carnet de vacunación de mi nena, la más chica. Estaba ahí, apoyado sobre la mesa, con la tapa gastada de tanto abrirlo y cerrarlo. Y me quedé pensando en esa escena que tantas veces vivimos en el consultorio: la mamá que llega con el bebé en brazos, el termo en la otra mano, los ojos medio hinchados de una noche sin dormir, y me dice: ‘No sabía si tenía que venir hoy, con la fiebre que tuvo ayer…’.
Esa mamá, la que duda, la que está agotada, la que hace malabares entre el trabajo, la casa y el sueño robado, es la misma que después escucha frases como ‘no vacunaste a tu hijo, qué irresponsable’. Y ahí está la trampa: la culpa, otra vez, instalada donde no debería estar.
Porque el problema de la caída de la vacunación en Argentina no es culpa de una mamá que se atrasó con el calendario. Es más complejo, más estructural, y merece que lo miremos con honestidad.
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¿Qué está pasando con las vacunas en Argentina?
Según publicó Infobae el 22 de abril de 2026, especialistas advierten que el descenso en la aplicación de dosis esenciales favorece el regreso de patologías que se creían controladas. No es una novedad aislada: viene de una tendencia que arrastramos desde hace varios años, con coberturas históricas bajas que ya habían encendido alarmas antes de la pandemia.
La fuente es clara: Infobae (https://www.infobae.com/salud/2026/04/22/nueva-alerta-por-la-caida-de-la-vacunacion-en-argentina-causas-y-riesgos-para-la-salud/) cita a especialistas que señalan que el descenso en la aplicación de dosis esenciales favorece el regreso de patologías controladas.
Traduzco: enfermedades que no veíamos hace años, como el sarampión, la rubéola o la poliomielitis, podrían volver a circular. Y cuando vuelven, no avisan. No preguntan si estás descansada, si tuviste tiempo de ir al vacunatorio, si te alcanzó el boleto.
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¿Por qué bajó la vacunación? Lo que nadie te dice
Acá va mi opinión, y sé que a algunos les va a parecer discutible: no es solo desinformación. Es también cansancio, es falta de acceso, es confusión con los mensajes que recibimos.
Cuando una mamá me dice en la consulta ‘no fui porque no sabía si correspondía’, no es que no le importe. Es que el calendario de vacunación cambió, las indicaciones se actualizan, y entre el pediatra, el vacunatorio, la obra social y lo que lee en redes, a veces parece un laberinto.
Y después está lo otro: la desconfianza. Que si las vacunas tienen esto, que si lo otro, que un video que circuló, que la prima de la amiga que escuchó no sé qué. Eso existe, y negarlo no ayuda. Pero también existe la mamá que trabaja 10 horas, que no tiene quien le cuide al nene mientras hace la fila, que el vacunatorio cierra justo cuando ella sale del laburo.
A esa mamá no la ayuda que le digan ‘es fundamental vacunar’. A esa mamá la ayuda que le digan ‘mirá, acá en tu barrio vacunan los sábados a la mañana’.
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5 claves para entender y actuar (sin culpa, sin presión)
1. El calendario no es un enemigo, es un mapa
El Calendario Nacional de Vacunación es gratuito y obligatorio en Argentina. No importa si tenés obra social, prepaga o solo el hospital público: las vacunas del calendario son gratis. Si no sabés cuál sigue, pedí el carnet en cualquier centro de salud y que te lo marquen. No te da vergüenza preguntar.
2. Atrasar no es lo mismo que no vacunar
Si tu hijo tiene 6 meses y recién ahora le vas a dar la vacuna de los 2, no pasa nada. Se aplica igual. No hay que empezar de nuevo. El esquema se retoma desde donde quedó. Esto no lo saben todas las mamás, y nadie se los dice.
3. La fiebre no es contraindicación
Salvo que el médico indique lo contrario, una fiebre leve (menos de 38.5°C) no impide vacunar. Si tu bebé tiene mocos, tos, o está medio resfriado, consultá, pero en general se puede. Lo que no se puede es vacunar si hay enfermedad grave o inmunosupresión. Preguntá siempre, pero no asumas que no se puede.
4. El vacunatorio no muerde
Andá sin turno si hace falta. Llevá el carnet, el DNI, y paciencia. Llevá agua, llevá una galletita, llevá el celular cargado para entretener al nene. Y si te dicen ‘volvé mañana’, preguntá por qué. A veces es falta de dosis, a veces es horario. Pero preguntá.
5. La información oficial existe, pero hay que buscarla
El Ministerio de Salud de la Nación tiene un sitio con el calendario actualizado. También las provincias. Si ves algo en redes, contrastalo. Si tenés dudas, preguntale al pediatra o a la enfermera del centro de salud. No te quedes con la duda.
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Preguntas que me hacen siempre en la consulta
¿Puedo vacunar a mi bebé si está con mocos?
Depende. Si es un resfrío común sin fiebre ni dificultad para respirar, por lo general se puede. Pero siempre consultá con el pediatra o en el vacunatorio. No te autoconvenzas de que no se puede sin preguntar.
¿Y si mi hijo tiene fiebre después de la vacuna?
Es normal. Puede aparecer fiebre leve, irritabilidad, dolor en el lugar de la inyección. No es peligroso. Se maneja con paños fríos, hidratación y, si el médico lo indica, antitérmicos. Pero si la fiebre es muy alta o dura más de 48 horas, consultá.
¿Las vacunas combinadas son seguras?
Sí. Están aprobadas por las autoridades sanitarias. Reducen la cantidad de inyecciones y son igual de efectivas. No hay evidencia de que sean más riesgosas que las vacunas individuales.
¿Puedo darle la vacuna si está con antibióticos?
En general, sí. Los antibióticos no interfieren con la respuesta a las vacunas. Pero siempre decilo al médico que va a aplicar la dosis. Cada caso es distinto.
¿Qué hago si perdí el carnet de vacunación?
Andá al centro de salud donde lo vacunaron antes. Ellos tienen registro. Te van a pedir los datos y te van a dar un duplicado. No te preocupes, no es el fin del mundo.
¿Las vacunas pueden causar autismo?
No. Eso fue desmentido hace años. El estudio original que lo sugería fue retirado por fraude. No hay ninguna relación comprobada entre vacunas y autismo. Si tenés dudas, hablá con un profesional de confianza.
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Sin culpa
Termino con esto, que es lo que más me importa: no sos mala madre si te atrasaste. No sos irresponsable si no sabías. No sos negligente si dudaste.
La crianza ya es bastante difícil como para encima cargar con la culpa de no haber llegado a tiempo a todo. A tu bebé lo conocés vos, no el folleto. Y si algo aprendí de mi abuela Delia, que crió a medio barrio en Rosario con una caja de lata llena de anotaciones escritas a mano, es que criamos al que tenemos, no al del libro.
Así que fijate el carnet, llamá al vacunatorio, preguntá sin miedo. Y si podés, andá con otra mamá, turnense para la fila, lleven mate. La salud de nuestros hijos se construye así: en red, sin culpa, con información clara y con el apoyo de quienes entendemos que ninguna mamá tiene que poder con todo.
Romina Ferreyra
Puericultora, mamá de dos, rosarina de barrio sur.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Ante cualquier duda o síntoma, consultá a tu médico o profesional de la salud.
